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Seis errores comunes al cuidar sus datos en internet y cómo evitarlos

Usar la misma contraseña en todas partes

El error que más vemos en clases es también el más comprensible: recordar una sola contraseña es cómodo. El problema es que, si un sitio pierde sus datos, quien los obtenga probará esa misma clave en su correo, su banco y sus redes. Basta una filtración para abrir muchas puertas a la vez.

La alternativa no exige memoria de elefante. Piense en una frase larga y personal, por ejemplo tres palabras sin relación entre sí más un número que solo usted entienda, y use una frase distinta para cada servicio importante. Para el correo y la banca, conviene que sean las más largas y que nunca se repitan.

Si anotar es lo que le da tranquilidad, hágalo en una libreta guardada en casa, lejos de la vista de visitas. Es preferible una libreta bien cuidada a una clave corta repetida diez veces. Lo que no recomendamos es dejar las claves en un papel pegado al monitor o en el mismo bolso del celular.

  • Una clave distinta para el correo y para la banca
  • Frases largas mejor que palabras sueltas
  • Libreta guardada en casa, no junto al equipo

Abrir el correo urgente sin mirar quién lo envía

Los correos fraudulentos funcionan porque despiertan prisa: dicen que su cuenta será bloqueada, que tiene una encomienda retenida o que debe confirmar un pago. Esa urgencia es justamente la señal de alarma. Un mensaje legítimo rara vez exige actuar en minutos ni amenaza con consecuencias inmediatas.

Antes de tocar cualquier enlace, deténgase y mire la dirección completa del remitente, no solo el nombre que aparece arriba. Fíjese en faltas de ortografía, saludos genéricos como estimado cliente y diferencias mínimas en el nombre de la institución. Si dudó, no responda ni descargue adjuntos.

Lo más seguro es salir del mensaje y entrar por su cuenta al sitio oficial, escribiendo la dirección usted mismo o usando un marcador que guardó antes. Si de verdad había un aviso importante, lo verá ahí. Si no aparece nada, ya tiene su respuesta y puede borrar el correo.

  • Revise la dirección completa del remitente
  • Desconfíe de la prisa y de las amenazas
  • Entre al sitio oficial por su cuenta

Entregar datos por teléfono a quien llamó primero

Las estafas telefónicas suelen comenzar con una voz amable que se presenta como ejecutivo de un banco, de una empresa de servicios o incluso de un familiar en apuros. Piden confirmar un código, una clave o el número de una tarjeta para resolver supuestamente un problema. Ninguna institución seria pide esos datos por llamada.

La regla que enseñamos es corta: si la llamada la inició otra persona, usted no entrega nada. Puede decir con tranquilidad que va a cortar y llamar al número oficial que aparece en su tarjeta o en su cartola. Cortar no es de mala educación, es una medida de cuidado perfectamente razonable.

Tampoco comparta los códigos que llegan por mensaje de texto, aunque quien los pida suene convincente. Esos números sirven para autorizar operaciones, y quien los recibe puede usarlos de inmediato. Si le asusta la situación, consulte con alguien de confianza antes de responder cualquier cosa.

  • Si le llamaron, no entregue claves ni códigos
  • Corte y devuelva la llamada al número oficial
  • Los códigos por mensaje no se comparten con nadie

Dejar el celular y el computador sin actualizar

Muchas personas postergan las actualizaciones porque temen que algo cambie de lugar o deje de funcionar. Es una duda válida, pero esas actualizaciones suelen corregir fallas de seguridad que ya se conocen. Un equipo sin actualizar es como una puerta con una cerradura que todos saben cómo abrir.

Una buena costumbre es revisar una vez por semana, con calma, si hay avisos pendientes. Conviene hacerlo con el equipo conectado a la corriente y a una red de confianza, y no justo antes de una videollamada o un trámite que no puede esperar. Después de actualizar, todo suele verse casi igual.

Lo mismo vale para las aplicaciones: instale solo las que descargue desde la tienda oficial de su teléfono y elimine las que ya no usa. Cada programa abandonado es un punto más que mantener al día, y las aplicaciones desconocidas son una vía frecuente de problemas.

  • Revise las actualizaciones una vez por semana
  • Haga el proceso con el equipo enchufado
  • Elimine las aplicaciones que ya no usa

Conectarse a cualquier wifi para hacer trámites

Un café, una sala de espera o un terminal pueden ofrecer wifi gratuita, y es tentador usarla para revisar la cuenta del banco. El riesgo es que en una red abierta otras personas podrían observar parte de lo que usted hace, o que la red sea una copia armada para atrapar datos. No hay forma simple de saberlo.

Para movimientos de dinero, trámites con su Clave Única o cualquier gestión delicada, use la red de su casa o los datos móviles de su plan. Reserve las redes públicas para cosas sin importancia, como leer una noticia o buscar un horario, y apague la conexión automática para que el teléfono no se una solo.

Tampoco olvide cerrar sesión al terminar, sobre todo si usó un computador ajeno. Cerrar la ventana no basta: salga de la cuenta con la opción correspondiente. Es un gesto que toma diez segundos y evita que la siguiente persona entre a su correo.

  • Trámites y banca solo en su red o con datos móviles
  • Apague la conexión automática a redes abiertas
  • Cierre sesión siempre en equipos ajenos

Creer que a usted no le va a pasar

Este es quizás el error de fondo. Las estafas no buscan a personas torpes, buscan a cualquiera que esté distraída, apurada o preocupada en el momento equivocado. Gente muy lúcida ha caído por una llamada a la hora de almuerzo o un mensaje que coincidió con un trámite real.

Por eso, más que memorizar listas, ayuda adoptar una pausa como hábito: ante algo que pide dinero, claves o datos, respire, no responda de inmediato y consulte con alguien. Hablar de estos intentos en familia, sin vergüenza, también protege, porque compartir lo que recibió ayuda a que otros lo reconozcan.

Si ya cometió un descuido, actúe pronto: cambie la clave afectada, avise a su banco por los canales oficiales y revise sus movimientos. Equivocarse no es motivo de vergüenza, y reaccionar a tiempo reduce mucho el daño posible.

  • Haga una pausa antes de responder cualquier solicitud
  • Comente los intentos de estafa con su familia
  • Si cometió un descuido, cambie claves y avise a su banco

Cuidar sus datos no requiere conocimientos técnicos, sino costumbres pequeñas y constantes: claves distintas, desconfianza ante la prisa, llamadas que usted devuelve y equipos al día. En el curso de Seguridad en internet practicamos estas situaciones con ejercicios guiados, a un ritmo tranquilo. Elija uno de estos seis puntos esta semana y corríjalo; con eso ya habrá avanzado.

Quién escribe

Marcela Opazo

Instructora de inteligencia artificial

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