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Contraseña o llave de acceso: cuál conviene usar y por qué

Dos formas de entrar a una cuenta

Cuando usted abre su correo, su banco en línea o una cuenta de trámites, el sitio necesita comprobar que realmente es usted. Hasta hace poco había una sola manera: la contraseña. Hoy existe una segunda, que muchos celulares ya ofrecen: la llave de acceso, que reemplaza la clave escrita por el mismo desbloqueo que usa para abrir el teléfono, sea su huella, su rostro o su código.

En las clases de seguridad de Aula Digital, estas semanas de primavera, varios alumnos han preguntado si deben cambiar todo de golpe. Mi respuesta es que no. Primero conviene entender qué hace cada opción, dónde sirve y qué riesgos tiene, y recién después decidir cuenta por cuenta, sin apuro y sin miedo a equivocarse.

La contraseña: lo bueno y lo que cuesta

La contraseña tiene a su favor que la conoce todo el mundo y funciona en cualquier sitio, desde cualquier computador. Si usted viaja o usa el equipo de un familiar, basta con recordar la clave. No depende de que su celular tenga batería ni de que esté al día con las actualizaciones.

Su debilidad está en las personas, no en la tecnología. Se repite la misma clave en varias cuentas, se escribe en un papel pegado al monitor o se elige algo fácil, como una fecha de cumpleaños. Además, un correo fraudulento bien hecho puede convencerlo de entregarla sin que usted note nada. Una clave larga y distinta para cada cuenta protege bien, pero exige memoria o un cuaderno guardado con cuidado.

  • Funciona en cualquier equipo y sitio
  • Se puede robar si usted la entrega en un correo falso
  • Exige recordar varias claves largas y distintas

La llave de acceso: cómo funciona en el celular

La llave de acceso guarda un código secreto dentro de su teléfono. Al entrar a una cuenta compatible, el sitio le pide confirmar con su huella, su rostro o el código de pantalla, y listo. No hay nada que escribir ni que recordar, y tampoco hay una clave que alguien pueda sonsacarle por teléfono o por mensaje.

Esa es su gran ventaja frente a las estafas: un sitio falso no logra engañar a la llave, porque ella solo responde ante la dirección verdadera. Su límite es que no todas las cuentas la ofrecen todavía, y que si usted pierde el celular debe saber recuperarla. Por eso conviene tener el teléfono con bloqueo de pantalla y las copias de seguridad activadas antes de usarla.

  • No hay clave que dictar ni que escribir
  • Resiste los sitios y mensajes falsos
  • Depende de tener el celular y de saber recuperarlo

Qué sucede si pierde el celular o olvida la clave

Este es el punto que más inquieta a mis alumnos, y con razón. Con una contraseña olvidada, el camino habitual es el correo de recuperación o un mensaje al número registrado. Con una llave de acceso, si cambia de teléfono, la llave suele viajar con su cuenta del fabricante, siempre que usted haya activado la copia de seguridad.

En ambos casos la regla es la misma: antes de que ocurra el problema, deje listos sus datos de recuperación. Revise que su correo alternativo y su número de teléfono estén al día, y anote en un lugar seguro de su casa, no en el celular, cómo recuperar cada cuenta importante. Diez minutos de orden hoy evitan una tarde de angustia más adelante.

  • Verifique su correo y número de recuperación
  • Active la copia de seguridad del teléfono
  • Guarde las instrucciones fuera del celular

Mi recomendación para quien recién empieza

Si usted está comenzando, le sugiero no elegir una sola, sino combinar. Use llave de acceso en las cuentas que ya la ofrecen, sobre todo correo y banca en línea, porque ahí el riesgo de una estafa es mayor. Y mantenga contraseñas largas y distintas en todo lo demás, guardadas en un cuaderno que no salga de su casa.

Haga el cambio de a una cuenta por vez, empezando por el correo, que es la puerta de todas las demás. No necesita dominar términos técnicos: basta con seguir los pasos que el propio sitio le muestra y comprobar después que puede volver a entrar. Si algo no le resulta claro, deténgase y pregunte; ningún trámite se pierde por ir despacio.

  • Primero el correo, luego el banco, después el resto
  • Una cuenta por vez, comprobando que puede volver a entrar

Un ejercicio para esta semana

Tome diez minutos y revise cuántas de sus cuentas comparten la misma contraseña. Si descubre repeticiones, cambie primero la del correo por una frase larga, de cuatro o cinco palabras que solo usted entienda. Es más fácil de recordar que una clave llena de símbolos y mucho más difícil de adivinar.

Luego abra los ajustes de seguridad de su cuenta de correo y busque la opción de llave de acceso o de verificación en dos pasos. Actívela con calma, leyendo cada pantalla. Si en algún momento una ventana le pide datos que no esperaba, cierre y vuelva a empezar. Tomarse el tiempo es parte de la seguridad, y nadie lo apura.

La contraseña y la llave de acceso no compiten: se complementan. La contraseña sigue siendo útil por su alcance, y la llave ofrece una protección mayor contra los engaños. Para quien comienza, recomiendo activar la llave en el correo y en el banco, y mantener claves largas y distintas en el resto. Avance de a poco, deje listos los datos de recuperación y recuerde que equivocarse al practicar no pone nada en riesgo.

Quién escribe

Rodrigo Valenzuela

Instructor de smartphone y seguridad

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